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Cuando pienso en mi testimonio se viene a mi mente el recuerdo de ese sentimiento cálido que tuve cuando lo recibí por primera vez, esa fue una de las experiencias más importantes en mí vida cristiana, pues recibí la firme certeza de la veracidad del evangelio de Jesucristo.

Ese sentimiento lo provee el Espíritu Santo, quién da a nuestra alma la seguridad de que estamos oyendo la verdad y por ese mismo sentimiento sabemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, que José Smith fue un Profeta y que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la Iglesia restaurada. Por este mismo sentimiento sabremos de la veracidad del Libro de Mormón y de otros principios enseñados por la Iglesia de Jesucristo.

El presidente Harold B. Lee enseñó:

“Un testimonio no es algo que hoy tenéis y siempre tendréis. Un testimonio es frágil. Es tan difícil de sujetar como lo es un rayo de luna. Es algo que tenéis que volver a lograr cada día de vuestra vida”

Presidente Harold B. Lee

Es por eso, que debes esforzarte durante toda tu vida por conseguir tu propio testimonio o fortalecer el que ya posees. Para eso hay varios pasos que debes seguir, de los cuales hay 5 que son especialmente importantes.

El deseo de creer: Es importante creer y que ese deseo tenga cabida en ti, debes elegir y actuar conforme a las palabras del Señor. El evangelio de Jesucristo es una luz que guía a quienes elijen creer en Él y seguirlo, así lo explica Alma, señalando que el primer paso para obtener un conocimiento de la verdad es el deseo de creer (véase Alma 32:26–27).

Escudriñar las Escrituras: Las escrituras tienen un gran valor para nuestra vida, es por eso que es importante examinarlas con mucha atención (1 Nefi 5:21. Allí aprenderás de las bendiciones que se reciben al guardar los mandamientos de Dios, del amor de Él por ti, fortalecerá tu testimonio del Salvador, encontraras respuesta a tus preguntas y fortaleza en tus aflicciones.

Hacer la voluntad de Dios: Cuando comprendes la naturaleza eterna de tu existencia es fácil someterse a la voluntad de Dios. Por lo tanto se hace indispensable vivir los mandamientos de Dios para saber si la doctrina es de Él (Juan 7:16–18).

Meditar sobre los principios del Evangelio: Meditar en las escrituras construye puentes entre la mente y tu corazón que te guían hacia la voluntad divina, por lo que debes estudiarlas y analizarlas, y después orar con fe en Jesucristo para recibir conocimiento del Espíritu Santo sobre si tu pensamiento había sido correcto o no (véase Moroni 10:3–5).

Orar y ayunar a menudo: El profeta Alma llegó a saber por sí mismo que el Evangelio era verdadero porque ayunó y oró durante varios días (Alma 5:45–56). Así mismo cuando oras y ayunas te apartas de las cosas del mundo y reconoces tu dependencia del Señor. De este modo, predispones tu corazon para aprender y aceptar la voluntad de Dios en tu vida.

Así que no lo olvides, un testimonio del Evangelio de Jesucristo es una de las posesiones más valiosas que podemos tener ¡Búscalo!

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