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A veces las adversidades de la vida y los eventos que en ella se producen pueden nublar nuestra vista y tener temor, pero aún en las circunstancias más adversas podemos elegir como enfrentaremos la situación y como ayudar a los demás.


Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.

Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: !Señor, sálvanos, que perecemos!

El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.

MATEO 8:24-26

Cuando leemos la historia del viaje de los discípulos con Jesucristo en el mar y  estos al ver la tormenta sienten el peligro y la ansiedad en este viaje, pero mientras esto sucedía Jesús dormía en perfecta calma, calma que Dios le proveía para dormir tranquilamente en medio de una tormenta.

Antes de que Jesús reaccionara los discípulos se adelantan y lo despiertan diciéndoles: “¡Señor, sálvanos que perecemos! ¿Por qué, a quién más podrían recurrir? Es por eso que recurrieron al único que puede prestar ayuda y auxilio en momento de extrema angustia, temor e incertidumbre, ¡Jesucristo!

Al igual que los discípulos nosotros navegamos en nuestra propia barca en el océano de la vida junto a Jesús. Muchas veces puede parecer que Jesucristo duerme mientras nosotros atravesamos la tormenta, pero al igual que los discípulos debemos elevar una súplica de ¡Sálvanos!  Él tiene el poder y la gracias para ir en nuestra ayuda, tenemos varios motivos para confiar en Cristo y no dejarnos llevar por el miedo, aquí hay 3 verdades para recordar.

1. Jesucristo tiene poder.

¡Así es! Él tiene poder sobre la tormenta, aunque el viento, las olas y las tempestades de la vida golpeen con fuerza tu barca, no tengas miedo, Jesucristo está contigo y aunque mucha veces nuestra situación no cambiará llegará el día que arribaremos a las tranquilas playas donde hallaremos paz.

2. No pierdas la vista del Salvador.

¿Tu atención esta enfocada en la tormenta o en Jesús? Recuerda que no vas solo en tu barca, Jesucristo va contigo en ella y Él reprendió los vientos y la aguas con solo su palabra, y mediante su palabra el puede calmar las grandes tormentas de dudas y temores que tengas.

3. Apoyémonos unos a otros.

Al igual que los discípulos de Jesús viajamos con otros en la barca de la vida, es por eso que debemos motivarnos, apoyarnos y ayudarnos unos a otros motivados por el amor hacia Jesús.


Vivimos en un tiempo glorioso, donde podemos ver las señales de la venida del Salvador y aún cuando estamos pasado dificultades podemos ayudar y motivar a otros a través de llamadas, mensaje de textos, compartiendo lo que tenemos con quienes lo necesitan, entre otras cosas.

Solo recuerda que Jesucristo puede calmar nuestras tormentas, Él puede hacer esto y cualquier otra cosas por difícil que parezca, solo tienes que confiar en Él y ayudar a otros en medio de la tormenta.

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Author: Patricio Figueroa

Seguidor de Jesucristo y apasionado por su obra ~ Blogger en soypatriciofigueroa.com ~ Director y Conductor en santosconectados.com ~ Administrador de empresas ~ Emprendedor ~ 35 años ~ Casado ~ Padre de 3 Hijos ~ Pescador Deportivo.

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