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He pasado por muchas temporadas difíciles en mi vida, de las cuales muchas otras han sido bastante angustiantes, donde gracias a esas experiencias he aprendido que Jesucristo es una fuente inagotable de consuelo y un fundamento seguro donde he podido apoyarme en esos momento de adversidad.

El Señor ha dicho:

“Si eres echado en el foso o en manos de homicidas, y eres condenado a muerte; si eres arrojado al abismo; si las bravas olas conspiran contra ti; si el viento huracanado se hace tu enemigo; si los cielos se ennegrecen y todos los elementos se combinan para obstruir la vía; y sobre todo, si las puertas mismas del infierno se abren de par en par para tragarte, entiende, hijo mío, que todas estas cosas te servirán de experiencia, y serán para tu bien.”

Doctrina y Convenios 122:7

Cuando leía esta versículo se me vinieron a la mente 4 certezas que quiero compartir hoy contigo.

Primero, debemos tomar acciones. La vida está llena de decisiones que debemos tomar diariamente, lo que significa que debemos estar preparados para cuando este momento llegue. Eso incluye escudriñar diligentemente las escrituras, orar a diario y guardar los mandamientos de Dios.

Segundo, Dios actúa en nuestra vida. Él siempre está actuando, siempre está obrando en ti de una forma única. Él te moldea, te sana, te transforma, te cambia a través de estas experiencias que a veces pueden parecer que no las merecemos.

Tercero, debemos guardar los mandamientos pase lo que pase. El que estemos pasando por pruebas difíciles de soportar no significa necesariamente que estemos haciendo mal las cosas, aunque muchas veces Satanás te hará sentir que sí. Recuerda que a pesar de que estés pasando por estas experiencias debes seguir esforzándote por agradar a Dios y hacer su voluntad al guardar sus mandamientos.

Cuarto, Dios está obrando en tu vida para tu bien. Todas las experiencias que estás viviendo son para refinarte y llevarte al siguiente nivel en tu vida, aunque la mayoría de las cosas que estés viviendo puedan parecer malas, trágicas o malvadas. Ten la confianza y la seguridad que Dios está obrando en ti a través de ellas y hará que todas estas cosas te ayuden para bien, y te sirvan de experiencia.

Pase lo que pase en tu vida decide confiar en el Señor, confía en sus propósitos y en su voluntad, aprende a descansar y a disfrutar de su amor, mantén una perspectiva eterna de todas las cosas que vives y recuerda que “para los que ama a Dios, todas las cosas obrarán juntamente para su bien” (Romanos 8:28)

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