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Muchas veces nos encontramos caminando en la oscuridad, cuestionados de por qué si me esfuerzo en cumplir los mandamientos de Dios vivo tantas aflicciones, sin entender que estas experiencias nos llevarán a vivir el gozo supremo.

Muchas veces podemos llegar a pensar e incluso a decir ¿Por qué me sucede esto a mí si me esfuerzo en guardar los mandamientos de Dios? Olvidado que nuestra fe siempre va ser probada mientras vivamos en la carne. Muchos padres han perdido hijos, muchos han perdido sus familia, otros han perdido sus casa,  sus trabajos, se han enfrentado a enfermedades catastróficas, han vivo la crueldad de la guerra y se han llegado a preguntar ¿Es bueno Dios? Si Dios me ama ¿Por qué tengo que vivir esto? No sé a qué dificultad te estás enfrentando, pero lo que si sé que todo lo que te está pasando es para que Dios se glorifique en ti.

Quiero compartirles una escritura que se encuentra en el primero Libro de Samuel que dice:

“Y cuando David y sus hombres llegaron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el sur y Siclag, y habían asolado Siclag y la habían quemado con fuego. Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino que se los llevaron cautivos y siguieron su camino. Llegó, pues, David con sus hombres a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus esposas y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. Entonces David y la gente que estaba con él alzaron su voz y lloraron hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. Las dos esposa de David, Ahinoam, la jezreelita, y Abigail, la que fue esposa de Nabal, el de Carmel, también habían sido llevadas cautivas. Y David estaba muy angustiado, porque el pueblo hablaba de apedrearlo; porque todo el pueblo estaba con amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; pero David se fortaleció en Jehová su Dios.”

2 Samuel 30: 1-6

En este relato podemos ver que el Rey David no estaba ajeno a las dificultades de la vida, a los desafíos de la carne, esa amargura del alma que el pueblo vivía era el significado de la angustia, la tristeza y el dolor. Hay muchos relatos en las escrituras de personas que vivieron en la amargura; Ana, Isaías, Jeremías, Alma padre y Alma hijo.

Puede que tú estés viviendo esta amargura a diario, cuando el matrimonio no anda bien, cuando el dinero escasea, cuando los hijos se enferman, cuando la vida se pone cuesta arriba. Pero David, a diferencia de su pueblo decidió fortalecerse en Jehová su Dios y tú puedes hacerlo lo mismo al orar diariamente, al leer las escrituras para crecer en fortaleza y fe, porque de esta manera lograras confiar en su fuerza y no en la tuya.

Quiero que entiendas esto, Jesucristo no pago en la cruz para que tu NO experimentaras dolor, ni sufrimiento, ni aflicciones, Él pago en la cruz para pelear tus batallas a tu lado y que juntos vencerán.

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Author: Patricio Figueroa

Seguidor de Jesucristo y apasionado por su obra ~ Blogger en soypatriciofigueroa.com ~ Director y Conductor en santosconectados.com ~ Administrador de empresas ~ Emprendedor ~ 35 años ~ Casado ~ Padre de 3 Hijos ~ Pescador Deportivo.

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