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Juzgar es algo que hacemos a diario, los juicios están inmersos en nuestra vida diaria, todos los días tomamos decisiones en base a nuestro propio juicio. Aunque a veces esto puede ser usado de mala manera y lo empleemos para señalar a otros, luchamos con el hecho de juzgar a los demás y aunque no quisiéramos hacerlo nos resulta muy difícil. Pero ¿Qué dicen las escrituras al respecto?

“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís, se os volverá a medir. Y, ¿por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? O, ¿cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en tu propio ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.”

Mateo 7:1-5

Una de las cosas que demos llegara entender es que todos somos pecadores ante Dios, para algunos sus pecados son evidentes, fáciles de ver a simple vista, en cambio otros los esconden, los ocultan bajo fachadas de santidad para poder sentirse con el derecho a señalar a otros pecadores igual que él.

Pero la verdad es que no hay ningún hombre que por sus propios méritos o acciones pueda ser mejor que otros ante los ojos de Dios y que sus buenas acciones por si solas no constituyen ningún mérito adicional ante el Señor.

El gran problema surge cuando juzgamos a los demás por su pecado, olvidando que nosotros también somos pecadores y creer que nuestro pecado al ser menos evidente nos hace mejores que los demás. Por lo que todos los días deberíamos realizarnos un autoanálisis y buscar en nuestro corazón el orgullo y la vanidad que no hace sentirnos mejor que los demás para poder erradicarla de nuestro corazón.

Cuando no logramos ser lo suficientemente humilde para ver la viga de nuestro propio ojo comenzamos a menospreciar la gracia de Dios y comenzamos a pensar que somos perfectos, despreciando el amor del Señor.

Te invito a reconocer tus actitudes juzgadoras, a mirar a las personas por sus virtudes, a tolerar sus debilidades y errores con amor, teniendo siempre en la mente cuán misericordioso, compasivo y tolerante ha sido el Señor contigo, dejando el juicio solamente a Dios, quien es el único digno para juzgar.

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Author: Patricio Figueroa

Seguidor de Jesucristo y apasionado por su obra ~ Blogger en soypatriciofigueroa.com ~ Director y Conductor en santosconectados.com ~ Administrador de empresas ~ Emprendedor ~ 35 años ~ Casado ~ Padre de 3 Hijos ~ Pescador Deportivo.

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