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A veces nos podemos sentir cansados y agotados con los acontecimientos que podamos estar viviendo en la vida, pero Jesucristo prometió estar con los que se sientan de esta manera.

En un mundo tan globalizado como en el que estamos viviendo hoy en día es frecuente ver personas cansadas, fatigadas y agotadas, con niveles de ánimo muy bajos, donde las personas constantemente necesitan estímulos externos como el café, las bebidas energéticas, barras de proteínas entre otras cosas para llenarse de energía que les permita terminar el día. El agotamiento pareciera que comienza a ser parte de nuestra vida cotidiana y las personas se están acostumbrando a vivir de esta manera, pero ¿Qué dijo Jesús respecto a esto? ¿Es normal que un seguidor de Cristo padezca agotamiento?

Es común ver que muchos Cristianos están pasando por periodos de agotamiento y cansancio tanto físico como espiritual, donde en muchos casos por un prolongado tiempo y donde no se puede encontrar fortaleza que reconforten en las palabras de Jesús.

Pero quiero compartirte hoy unas palabras que dijo Jesucristo a sus discípulos y que se encuentra en el libro de Juan:

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

Juan 14:1

Jesucristo pronunció estas palabras antes de ser crucificado para que sus discípulos no cayeran en el desánimo ni la tristeza y que perdieran su confianza en Dios. Es de suma importancia que cuando te encuentres en esa situación tengas la certeza que Dios está contigo, que Él te fortalecerá, que no te dejará caer y siempre te ayudará (Isaías 41:10). En la Biblia y en el Libro de Mormón podemos encontrar muchas palabras de fortaleza y ayuda, estos libros están llenos de eso, solo tienes que abrirlos y buscar allí el consuelo reconfortante de las palabras de vida eterna, siguen el consejo del apóstol Pablo en cuando dijo “…fortaleceos en el Señor, y en la fuerza de su poder”(Efesios 6:10).

Venid a mí
todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad
mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y
humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas.

Mateo 11:28-29

Tú puedes acudir a Cristo en momentos de cansancio, nadie mejor que Él puede llevar tus cargas, debes aprender de Él y hallarás un verdadero descanso en tu vida. Para lo cual te daré 4 formas de alcanzar ese anhelado descanso:

1- Practica el silencio

      “Quedaos tranquilos, y sabed que yo soy Dios…” (Salmo 46:10). Aparta un tiempo para practicar el silencio, apaga los dispositivos electrónicos y llénate de energía renovadora, alcanzando una armonía interior. Un silencio no es tener la mente en blanco, sino alcanzar una paz interior, esto permitirá que tu mente se relaje, te aliviará el estrés y la ansiedad, elevará tu estado de ánimo, entre otros cosas. El poder del silencio entrega múltiples beneficios a quienes lo consiguen. Tan solo practícalo 10 minutos al día y recupera tu paz interior y conéctate con Dios.

2- Elimina la queja

       Haced todo sin murmuraciones, ni contiendas. (Filipenses 2:14). No hay nada mas contaminador que la queja, no solo destruye al que la pronuncia sino también al que la oye, sin darse cuenta que las palabras negativas jamás producen algo positivo en la vida. Cuando te quejas solo le estas dando más poder al problema y tú te debilitas “…me quejaba y desmayaba mi espíritu”(Salmo 77:10). El quejarte solo va a restringir tu capacidad de buscar soluciones, sino que además terminará agotándote. Se consciente de tu quejas, adquiere un compromiso de cambio y transforma tu quejas en soluciones.

3- Escudriña y medita en las escrituras

      “…Porque mi alma se deleita en las Escrituras, y mi corazón las medita…”(2 Nefi 4:15). Es importante que leas todos los días las escrituras, vivimos en tiempos de mucha tecnología y gracias es eso podemos tenerlas en nuestros smartphones y acudir a ellas rápidamente. La lectura diaria escudriñando en lo leído y meditar en la palabra de Dios te confortará, te transformará y cambiará el agotamiento, la fatiga y el cansancio en gozo.

4- Habla con Dios

Por nada estéis afanosos; sino sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7). A veces el cansancio nos solo se aloja en nuestro cuerpo, sino que también en nuestra mente y corazón. La oración es una arma poderosa contra el agotamiento, haz de la oración un instrumento diario donde puedas pedir la fortaleza renovadora que solo El Señor dá y tu alma, mente y corazón rebocen de paz. Dile que te tome entre sus manos y que se lleve tus cargas, tus angustias y que llene tu interior con su presencia.

Te prometo que si haces estas cosas, Dios te fortalecerá con la fuerza de su poder y te dará descanso, no dejes de confiar en Él ¡Sigue adelante! No te desanimes, disfruta la vida y el evangelio de Jesucristo que nunca te agotará.


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