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A veces hay palabras que causan mucho daño, incluso aún más si viene de personas de las cuales queremos. El Señor nos ha hecho pasar por estas tristes experiencias y nos hará pasar por otras más, para que podamos valorar las bendiciones que se nos presentan en el presente y nos llenemos de fortaleza.

Cuando era niño un familiar muy cercano a quién yo amaba mucho me decía a menudo tomando mi cara y mirándome fijamente a los ojos “No eres nadie, y nunca lo serás”. esas palabras repetidas una y otras vez durante la infancia calaron hondo en mi vida, huellas imborrables es mi mente que jamás se fueron y terminaron por minar mi autoestima, me hicieron creer que no valía nada, que no tenía ningún valor, que no llegaría ha ser nada bueno en la vida.

 En la Biblia se cuenta una historia que dice:

Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies. Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y mientras iba huyendo apresuradamente, se le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset. 

 2 Samuel 4:4

Mefiboset era un niño rico, perteneciente a la primera familia real de Israel, pero su suerte de la noche a la mañana cambió. Cuando llego la noticia que tanto Saúl como Jonatán habían muerto, su nodriza temiendo que los que desearan el trono mataran al futuro heredero huye con él y en camino cae esta mujer con el niño, el cual producto de este acontecimiento se quiebra las piernas.

Muchas veces, personas con las cuales nos rodeamos, pueden habernos hecho daño y nos pueden haber quebrado y dejado de alguna manera cojos o lisiados emocionalmente, haciéndote creer que esas palabras te definen.

Mefiboset fue víctima de situaciones trágicas que no tenían nada que ver con alguna decisión que él haya tomado. Pero eso no lo convirtió en un hombre amargado, sino que llego a ser un individuo agradecido.

El rey David quería ser bondadoso con alguien de la casa de Saúl, por su juramento que le había hecho a su amigo Jonatán. David, supo por medio de Siba la existencia de Mefiboset y lo mando a buscar. 

Y al llegar Mefi-boset hijo de Jonatán, hijo de Saúl, ante David, se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y David le dijo: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo. Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor a Jonatán, tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl, tu padre; y tú comerás siempre pan a mi mesa. Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?

2 Samuel 9:6-8

Según la propia opinión de Mefibaset, se consideraba indigno de la bondad de David. A pesar de los años, hay veces que aun resuenan esas palabras en mi mente y creo sentir que no soy digno de la bendición y misericordia que recibo de Dios. Pero Él me conoce tanto como te conoce a ti. Él conoce tus luchas y tus debilidades, sabe por lo que estas pasando. Y aunque a veces esas palabras que pudo haber dicho un profesor, un familiar, un amigo, etc, y que te hicieron mucho daño, tienes el deber de reconciliarte con esas palabras hirientes que te pronunciaron, nunca digas porque me paso a mi o no debería haberme pasado nunca, porque no hubieras llegado a valorar lo que estas viviendo ahora sino no hubieras vivido en el pasado ese dolor. Ese pasado fue necesario para que el pueblo de Nefi aprendiera a creen en Dios y para que tu supieras que hay un Dios que ama a sus hijos. 

Siempre agradecemos por lo que Dios nos da. Hoy es un buen día para agradecer esta experiencias que aunque dolorosas nos han hecho crecer y ser más fuertes.

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Author: Patricio Figueroa

Seguidor de Jesucristo y apasionado por su obra ~ Blogger en soypatriciofigueroa.com ~ Director y Conductor en santosconectados.com ~ Administrador de empresas ~ Emprendedor ~ 35 años ~ Casado ~ Padre de 3 Hijos ~ Pescador Deportivo.

One Reply to “Un hombre agradecido”

  1. bahis says:

    Hi, this weekend is good in favor of me, as this time i am reading this great informative article here at my residence. Jolene Humfrid Lough

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