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Aunque este 2020 ha sido un año particularmente difícil por todo lo sucedido producto del la pandemia del COVID-19, la cual que ha azotado a toda la humanidad, podemos reflexionar y ver esta Navidad con ojos nuevos.

Como familia cada año hemos ido formando tradiciones en torno a la celebración de la Navidad y una de esas tradiciones es ver películas navideñas. Hace poco, vimos el memorable clásico infantil de El Grinch, un personaje con un corazón dos veces más pequeño que odiaba todo lo relacionado con la Navidad, por los ruidos que producen los festejos. Entonces, decide disfrazarse de Papa Noel y robarse todos los regalos del pueblo con el fin de que no se celebre Navidad. Aunque sufre una profunda transformación cuando descubre que la Navidad es algo más que solo regalos y es ahí cuando comienza a entender su verdadero significado, haciendo que su corazón se haga 3 veces más grande.

Vivimos en una época donde lo material ha ido ganando cada vez más terreno y hemos perdido el verdadero sentido de esta fiesta, que es recordar el nacimiento del Salvado del mundo. Se ha tornado una época de estrés, donde muchas personas están abrumadas por las compras de regalos, la cena de Navidad, etc. Esperando que llegue luego Noche Buena para que todo termine pronto. Personas que son capaces de gastar todo lo que tienen e incluso endeudarse para demostrar cariño y preocupación a través de objetos que fenecen.

El Apóstol Pablo, en una carta a los Gálatas expresó su gran preocupación por que los Santos que estaban abandonando las enseñanzas de Jesucristo y estaban cayendo en una evidente incredulidad. Él dijo lo siguiente: “Bueno es tener celo por el bien siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros. Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4:18-19). Es evidente que Pablo, sintiera dolor por que lo Santos estaban abandonando las enseñanzas que él les había impartido.

Seguramente si Pablo viviera en estos tiempos tendría el mismo sentir al ver a muchos cristianos preocupados más de los regalos que del nacimiento de Cristo. Pero en esta Navidad es posible que Cristo nazca en la vida de cada uno de nosotros y como señaló el Apóstol Pablo «sea formado en nosotros». Para que esto suceda, debemos hacer de nuestra vida “en Cristo”, lo que significa que debemos aceptar a Cristo en nuestro corazón, y permitir que Él entre en nuestra vida y llegue a “formarse” en nosotros.

“La verdadera Navidad llega a aquel que ha aceptado a Cristo en su vida como una fuerza impulsora, dinámica y revitalizadora”

Presidente Howard W. Hunter.

La Navidad es una muy buena época para recordar al Hijo de Dios y volver tu corazón a nuestro Padre Celestial. Puedes comenzar por recordar la invitación del Presidente Russell M. Nelson, al arrodillarte y ofrecer una oración de gratitud, donde puedas reflexionar sobre las bendiciones recibidas. Puedes igualmente, meditar en el significado personal de la expiación de Jesucristo y al pedir la guía del espíritu, para que more en ti mientras te esfuerzas por servirle, vivir según su palabra contenida en las escrituras y guardar sus mandamientos.

Aprendamos a ver esta época Navideña con ojos nuevos, hagamos de Jesucristo el motivo y el centro de esta festividad. Al igual que El Grinch veamos lo realmente importante en esta Navidad, démosle el verdadero significado y nuestro corazón crecerá 3 veces más. Le invito a leer el relato del nacimiento del Salvador esta Navidad junto a su familia y den un agradecimiento sincero por su nacimiento, sus enseñanzas y su sacrificio expiatorio que hizo por nosotros, y que esa gratitud renueve sus fuerzas, su fe y la esperanza que el Príncipe de Paz brinda a todo el mundo.

¡Feliz Navidad!

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